El pasado 17 de Marzo la Academia Española de Nutrición y Dietética junto con el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (CGCODN) publicaron mediante un documento consenso basado en una revisión científica, unas recomendaciones nutricionales dirigidas a toda la población española en general y en particular a pacientes con COVID-19 con sintomatología leve en domicilio.

El documento declara que no existe un tratamiento nutricional específico frente al COVID-19 pero recomienda siete pautas dirigidas a paliar los síntomas. 

  1. Mantener una  buena hidratación ingiriendo al menos 1,8 L de líquido al día 
  2. Tomar 3 raciones de fruta y 2 de verdura al día
  3. Tomar cereales integrales y legumbres
  4. Tomar lácteos desnatados y sin azúcar añadido (leche y/o yogures)
  5. Consumir de forma moderada carnes magras, pescados y huevos evitando embutidos y fiambres
  6. Elegir frutos secos y semillas naturales o tostados y utilizar aceite de oliva
  7. Evitar el consumo de alimentos precocinados

El documento indica también que a pesar de que no existen pruebas de que los complementos probióticos, prebióticos o simbióticos puedan ayudar a disminuir el riesgo de infecciones, en varios pacientes de COVID-19 se identificó disbiosis microbiana. Por tanto, es posible que el uso de éstos pueda prevenir el paso de bacterias patógenas a través de la mucosa intestinal complicando el proceso de infección(1). 

MICROBIOTA

Se denomina microbiota o flora intestinal al conjunto de microorganismos (bacterias) que conviven en nuestro tracto digestivo. La gran mayoría de éstos residen en el colon dónde hay en torno a 38 billones de bacterias de más de 1.000 especies diferentes(2).

La composición de nuestra microbiota varía a lo largo de la vida en función de factores como el tipo de alimentación, los hábitos personales o la ingesta de fármacos y colabora en funciones, como el metabolismo y la inmunidad(3). Cuanto más saludable sea nuestra microbiota, más sanos estaremos nosotros. Su salud dependerá del equilibrio que exista entre la cantidad total de bacterias beneficiosas y la cantidad total de bacterias patógenas. 

El tipo de alimentos que ingerimos tienen un impacto positivo o negativo en el equilibrio de nuestra microbiota. Una dieta completa, equilibrada y saludable basada en el consumo de legumbres, cereales integrales, lácteos, frutas, verduras, carnes magras, pescado, frutos secos y semillas nos ayudará a tener una microbiota saludable. El exceso de alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas, por el contrario, favorece la proliferación de bacterias patógenas(4). 

El estrés, la falta de sueño o el sedentarismo también influyen en la calidad de nuestra flora. 

La alteración de la microbiota intestinal (por un aumento de bacterias patógenas) se denomina disbiosis y se relaciona entre otras, con enfermedades inflamatorias crónicas, asma, obesidad, diabetes tipo I y esteatohepatitis no alcohólica. De hecho, se ha descrito una microbiota humana de «tipo obeso», asociada al exceso de peso y al síndrome metabólico(5). 

La salud de nuestro intestino también afecta a nuestro cerebro hasta tal punto que la disbiosis podría ser la base de algunos trastornos neurológicos como el Alzheimer y el Parkinson. Actualmente se están realizando estudios que intentan evaluar los efectos de los probióticos sobre este tipo de enfermedades.(3)

PROBIÓTICOS

Los probióticos son microorganismos vivos (bacterias beneficiosas) que se encuentran de forma natural en algunos alimentos, añadidos a otros o en forma de suplementos y que mejoran la calidad de nuestra microbiotaprotegiendo nuestro aparato digestivo frente a microorganismos patógenos y mejorando la función intestinal(6).

Los alimentos fermentados en general son fuente de bacterias beneficiosas. Las leches fermentadas como puedan ser el yogur y el kéfir, ricos en bacterias del tipo Lactobacillus delbrueckii subsp. Bulgaricus, Streptococcus thermophilus y Bifidobacterium son unos de los alimentos con efectos probióticos más conocidos. Los alimentos encurtidos como las aceitunas o los pepinillos en vinagre y el chucrut (hojas de repollo en salmuera fermentadas), también lo son siempre que la elaboración se realice de forma artesanal ya que los procesos de tratamiento térmico (pasteurización) al que son sometidos la mayoría de los encurtidos que encontramos en el mercado, acaban con todos los microorganismos, malos y buenos(4). Al parecer, otros alimentos ricos en compuestos fenólicos como el café, el té y el chocolate negro, favorecen también la proliferación de bacterias beneficiosas del aparato digestivo(4).

Las cepas de probióticos más utilizados que podemos encontrar en forma de suplementos son: Lactobacillus casei, Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus rhamnosus y Bifidobacterium lactis.

PREBIÓTICOS

Los prebióticos son el alimento de los probióticos, actúan como fertilizantes estimulando el crecimiento de bacterias beneficiosas. El alimento prebiótico por excelencia es la fibra alimentaria, en concreto los fluctooligosacáridos un tipo de fibra soluble que contiene fructosa y que se encuentra de forma natural en distintos tipos de cereales, frutas y verduras (avena, plátano, alcachofa, etc.). El prebiótico más conocido es la inulina. 

La fibra resiste el proceso de digestión llegando intacta al intestino grueso donde es fermentada por las enzimas de las bacterias del colon. La fibra soluble es el sustrato de elección de las bacterias beneficiosas (Bifidobacterias y Lactobacilos) por lo que es muy fermentable por éstas. Este proceso de fermentación, disminuye el pH del intestino disminuyendo la proliferación de bacterias patógenas que requieren de un pH mayor para su supervivencia. A menor cantidad de bacterias patógenas (Salmonella y Clostridium), menor producción de sustancias tóxicas y mejor salud intestinal(7).

SIMBIÓTICOS

Los simbióticos son productos que contienen a la vez probióticos y prebióticos. Están formados por la asociación de uno o más probióticos con uno o más prebióticos y diseñados de forma perfecta de tal manera que el componente prebiótico favorece al componente probiótico (p.ej. oligofructosa y Bifidobacterias), produciendo una sinergia(7).

El uso de simbióticos favorece nuestra flora y mejora nuestro sistema inmune intestinal disminuyendo la incidencia de infecciones. Por un lado, los probióticos aumentan los linfocitos circulantes y las citocinas, que estimulan la fagocitosis (eliminación de partículas nocivas). Por otro lado, los prebióticos hacen que aumenten los niveles de ácido láctico con la consiguiente reducción del pH del colon y muerte de bacterias patógenas(8).

En resumen, el uso de probióticos, prebióticos y/o simbióticos, promueven el aumento de bacterias saludables reduciendo el estreñimiento y la diarrea, estimulando el sistema inmune y mejorando la permeabilidad intestinal regulando así el control glucémico y la tasa de colesterol en sangre(8). 

En cualquier caso y debido a que existen diferentes tipos de cepas asociadas a diferentes alteraciones y/o patologías, los probióticos, prebióticos y/o simbióticos deben ser prescritos por un profesional.

Autor: Inma González

Referencias bibliográficas

1.-Recomendaciones de alimentación y nutrición para la población española ante la crisis sanitaria de COVID-19. Academia Española de Nutrición y Dietetica. (Internet). Consultado el 18 de Marzo del 2020. Disponible en: https://academianutricionydietetica.org/noticia.php?id=113

2.-De la flora intestina al microbioma. Revista española de enfermedades digestivas. Juan-J Sebastian, Clara Sánchez. (Internet). Consultado el 16 de Marzo del 2020. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082018000100009

3.-El eje microbiota-intestino-cerebro y sus grandes proyecciones. Revista neurología. M.Gómez-Eguilaz, J.L. Ramón-Trapero. (Internet) Consultado el 16 de Marzo del 2020. Disponible en: https://www.neurologia.com/articulo/2018223

4.-La mejor dieta para tu microbiota intestinal. La Vanguardia. Josep Corbella. (Internet). Consultado el 17 de Marzo del 2020. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/ciencia/20160428/401433349191/dieta-cafe-chocolate-microbiota-intestinal.html

5.-Microbiota intestinal en la salud y la enfermedad. Revista de gastroentero de México. ME. Icaza-Chávez. (Internet). Consultado el 16 de Marzo del 2020. Disponible en: http://www.revistagastroenterologiamexico.org/es-microbiota-intestinal-salud-enfermedad-articulo-S0375090613001468

6.-¿Qué son los probióticos? ¿Para qué sirven?. National institutes of health. (Internet). Consultado el 16 de Marzo del 2020. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/Probiotics-DatosEnEspanol/

7.- Actualización de probióticos, prebióticos y simbióticos en nutrición clínica. Gabriel Olveira, Inmaculada González. Elsevier. (Internet). Consultado el 19 de Marzo del 2020. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-endocrinologia-nutricion-12-articulo-actualizacion-probioticos-prebioticos-simbioticos-nutricion-S1575092216301139

8.- The therpeutic use of symbiotics. Aline Gamarra, Aline Kirjner. Articulo de revisión. Scielo. (Internet). Consultado el 18 de Marzo del 2020). Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/abcd/v27n3/pt_0102-6720-abcd-27-03-00206.pdf

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