Movimiento y movilidad articular

El ser humano desarrolla en sus primeros años de vida una increíble capacidad de movimiento. Nace con plena flexibilidad y rangos de movimiento completos y pronto perfecciona el control motor, añadiendo estabilidad y coordinación. Para observar cómo es un movimiento natural, sólo es necesario seguir el ejemplo de un niño pequeño. El movimiento es completo y libre.

A medida que crece, va perdiendo movilidad articular. El rango de movimiento en las articulaciones se reduce en parte por la inactividad física, en parte por mantener una postura incorrecta y en parte por no trabajar la movilidad.

Muchas personas no conocen sus limitaciones hasta que derivan en una lesión o un dolor agudo.

En apenas dos décadas, la actividad física de las personas ha disminuido en porcentajes que oscilan entre el 20 y el 45%. Los vehículos, las máquinas y la tecnología son los que ejecutan el movimiento en su lugar.

Llevar una vida sedentaria se ha convertido en algo normal. El ser humano moderno tiene el lujo de poder preguntar: ¿Por qué correr?, ¿Por qué saltar?, ¿Por qué trepar? cuando todo es accesible, cuando no está obligado a moverse para atrapar a su presa o evitar ser la presa. Pasa la mayor parte del tiempo sentado, en casa o en el trabajo y no muestra el mínimo interés en mantener una postura correcta.

La relación entre el cuerpo y el movimiento se olvida.

El movimiento es la clave, es la acción que conduce a la movilidad del cuerpo en su totalidad.

Caminar, saltar, correr, agacharse y levantarse son movimientos para los que está diseñado el cuerpo humano.

¿Que pasa cuando no consigues colocarte en la posición correcta para ejecutar un movimiento de manera eficiente?

Por ejemplo, supongamos que no tienes el rango completo de movimiento en los tobillos, entonces, cuando corras, no podrás mantener una posición del pie neutral al aterrizar en el suelo. Cada vez que impactas con el pie abierto, colapsas tus tobillos lo que compromete la estabilidad de un apoyo a otro. Con el tiempo, la posición de apoyo incorrecta provoca un efecto dominó causando problemas en los tobillos, pies, rodillas, espalda y cadera. Como resultado, tu cuerpo no tiene otra solución que encontrar estabilidad en otra parte (rodilla, cadera, etc…), que no está diseñada para esa función. De este modo es como se producen las lesiones.

Recuerda, los movimientos repetidos y las posturas mantenidas en el tiempo, alteran el tejido músculo-esquelético, lo que puede llegar a modificar el patrón de movimiento y hacer que una articulación se vuelva vulnerable en una determinada dirección. La vulnerabilidad de una articulación conlleva compensaciones mediante movimientos alternativos que pueden provocar daño en el tejido. Por ejemplo, cuando pasas gran parte del día sentado, los flexores de la cadera se adaptan y comienzan a reflejar tus hábitos, acortándose y haciéndose más rígidos. 

Cuando pierdes rango de movimiento en una articulación establecer la posición ideal para el movimiento eficiente es imposible.

La movilidad es la capacidad física que mejora la posición.