Nutrición

“Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”
Hipócrates de Cos (Grecia, siglo V a.C. - Siglo IV a. C.)

El modo en que vivimos ha cambiado mucho en los últimos 50 años. Nuestro estilo de vida, nuestros horarios y la comida en sí, son diferentes. Antes trabajábamos en el campo muchas horas, dormíamos más y comíamos los alimentos que nosotros mismos cultivábamos o criábamos, alimentos de calidad repletos de nutrientes. Nos levantábamos cada día con un objetivo único, trabajar para comer y sentirnos bien.
Hoy por hoy nuestras prioridades han cambiado. Ya no tenemos que cultivar ni criar animales para comer, sólo tenemos que acercarnos a un supermercado para encontrar todos los alimentos que necesitamos, ¡todo un privilegio!

El problema hoy en día es el tiempo. El trabajo, la hipoteca, las actividades extraescolares de los hijos, etc. ¡nos faltan horas!. A penas tenemos tiempo para cocinar, comemos para sobrevivir!

Esto crea una situación en la que mantener una alimentación tradicional a base de comida casera sea cada vez más difícil, con su consecuente abuso del consumo de platos preparados llenos de grasas saturadas y azúcar, y de elevado aporte calórico que nos ofrece la industria alimentaria con el fin de “hacernos la vida más fácil”.

Como consecuencia optamos por comprar alimentos prácticos que nos ayuden a ahorrar tiempo; es más rápido que un niño lleve al cole un zumo y unas galletas que un bocadillo de tortilla, eso está claro. Además, en el envase del zumo pone que está enriquecido con vitaminas y minerales, y en el de las galletas que son fuente de un montón de cosas que no sabemos exactamente para qué sirven pero que suenan a saludable. Y sí, sabemos que tanto el zumo como las galletas tienen azúcar, pero los niños necesitan azúcar para crecer, eso se sabe de toda la vida! nada más lejos de la realidad… Sin prácticamente darnos cuenta, sustituimos las verduras, legumbres, carnes y pescados por platos precocinados, embutidos y rebozados y la fruta por repostería.

Esta tendencia unida a la poca afición de los niños por las verduras, el pescado o la fruta, que prefieren los palitos de pescado rebozados a un filete de lubina al horno y el cansancio acumulado de los padres al final del día, ha ido creando una situación que favorece cada vez más el consumo de calorías y cada vez menos el consumo de alimentos saludables todas las vitaminas y minerales que los acompañan.

Si a esto añadimos que, debido a nuestro moderno estilo de vida, pasamos muchas horas sentados, en la oficina, en el coche, en casa frente al televisor o conectados a las redes sociales… practicar una actividad física se convierte hoy más que nunca, en un requisito fundamental para gozar de buena salud.

Los cambios sociales, laborales y de estilo de vida experimentados en la sociedad española durante los últimos años, han modificado los hábitos alimentarios y han incrementado el sedentarismo.